REGALO DE CUMPLEAÑOS

“Nuestros cumpleaños eran los más lindos del barrio y de la escuela. Los preparativos empezaban tres días antes cuando invitábamos a los más amigos a hacer los mantecados y las galletitas de queso. Amasábamos entre todos. Mi madre dirigía sin importarle los mazacotes que caían en el suelo o que avanzase la tarde y no hubiese comida preparada para la cena.
El que cumplía años era el centro de toda la actividad, se lo consultaba sobre todo. Mi madre nos hacía sentir que una luz especial se había posado sobre nuestras cabezas y nos seguía a todos lados.
Dos días antes de la fecha preparábamos los panes de nueces con los que el día de la fiesta se armaban sandwichitos de jamón, lechuga, tomate, queso y huevo duro. El día anterior asistíamos al clímax de los preparativos que era la decoración de la torta. Yo elegía siempre la coneja con los conejitos y mi hermano, el fuerte con indios y vaqueros o el tren que tenía las ruedas de caramelos de dulce de leche.
Preparábamos los concursos de enhebrar fideos mostacholes, la búsqueda de tesoros en el jardín, las carreras de huevos en cuchara, las ropas viejas en un canasto para hacer concurso de disfraces.”

SABORES DE LA MEMORIA
– Ana Pomar

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