CARTAS A UN JOVEN POETA

“El goce corporal es una vivencia sensorial que no difiere del mero mirar o de la mera sensación con que la lengua aprecia un agradable fruto; nos es dada como una grande, infinita experiencia, como un conocimiento del universo, de su plenitud y magnificencia. Y no es malo que lo experimentemos; malo es que casi todos abusen de tal experiencia, la desperdicien y recurran a ella como excitante en los momentos en que se sienten fatigados, porque les sirve para dispersarse y no para concentrarse y ascender hacia las cumbres. Por cierto, también los hombres han hecho del comer, otra cosa. De un lado, la indigencia y de otro, la abundancia han enturbiado la limpidez de esta necesidad; análogamente han sido perturbadas también todas las profundas y sencillas necesidades por las cuales la vida se renueva. Pero cada uno puede purificarlas para sí y vivirlas claramente (y si no le es posible al individuo que tiene excesiva dependencia, sí le es factible al solitario). Él puede reconocer que la belleza de los animales y las plantas es una forma serena y duradera del amor y del deseo, y puede ver al animal y a las plantas uniéndose y multiplicándose y creciendo pacientes y solícitos –no al servicio de la ley del placer ni del dolor físico-, sino de una ley que sobrepasa el placer y el dolor y es más poderosa que toda voluntad de resistencia.”

CARTAS A UN JOVEN POETA
– Rainer Maria Rilke

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