ULISES

Parte 1

“Con el corazón excitado empujó la puerta del restaurante Burton. Hedor agarró su aliento tembloroso: acre jugo de carne, chirle de verduras. Ver comer a los animales.
Hombres, hombres, hombres.
Trepados en altos taburetes al lado del bar, los sombreros echados hacia atrás, en las mesas pidiendo más pan no se cobra, emborrachándose, devorando montones de comida aguachenta, sus ojos saliéndose, enjugando bigotes mojados. Un pálido hombre joven de cara de sebo lustraba su vaso, cuchillo, tenedor, cuchara con la servilleta. Nuevo surtido de microbios. Un hombre con una servilleta de infante manchada de salsa arremangada alrededor de él vertía sopa gorgoteante en su gaznate. Un hombre volviendo a escupir sobre su plato; cartílago semimasticado: no hay dientes para masmasmascarlo. Chuleta de lomo de carnero a la parrilla. Tragando sin mascar para tragarlo de una vez. Tristes ojos de borracho. Mordió más de lo que puede masticar. ¿Soy así yo? Vernos como nos ven los otros. Hombre famélico, hombre colérico. Trabajan los dientes y la mandíbula. No! oh! Un hueso! Ese último rey pagano de Irlanda Cormac en el poema de la escuela se ahogó en Sletty al sur de Boyne. ¿Qué estaría comiendo? Algo golocius. San Patricio lo convirtió al cristianismo. No pudo tragarlo todo sin embargo.”

ULISES
– James Joyce

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