QUÉ HAMBRE TERRIBLE!

“… Y se acordó del marido. Sólo recordaba a su marido en mangas de camisa. Pero no podía ser, estaba segura de que iba a la repartición siempre de uniforme, a las fiestas con saco y corbata, por no mencionar que no podría haber ido al entierro del hijo y de la hija en mangas de camisa. La búsqueda del saco del marido cansó todavía más a la vieja, que daba vueltas suavemente en la cama. De repente descubrió que la cama era dura.
Qué cama dura – dijo bien alto en mitad de la noche. Se había sensibilizado toda. Partes del cuerpo de las que hacía mucho no tenía conciencia reclamaban ahora su atención. Y de golpe – pero qué hambre terrible!.”

EL GRAN PASEO
– Clarice Lispector

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